Las telenovelas se pueden comparar mejor al cine hollywoodense más que a las soap operas por la importancia económica que tienen en países como México, Colombia, Venezuela, Ecuador, Chile, Perú, Argentina y Brasil por los grandes presupuestos destinados a su producción y por las secuelas realizadas (Amándote 2, Como Pedro por su casa, Chiquititas 1995-2006, Casi Ángeles, Rebelde, Rebelde Way, Ecomoda, Mirada de Mujer: El regreso, Salud, dinero y amor, Más allá del puente etc.).
Sólo en 1997, las ventas de Televisa por telenovelas fueron aproximadamente 100 millones de dólares y en 2008 las ventas sumaron 400 millones de dólares, sólo un poco menos que los ingresos de la British Broadcasting Corporation de la Gran Bretaña (BBC) y comparable a los 500 millones de dólares en ventas de las estadounidenses Warner Brothers, Paramount y Universal.
En muchos canales, las telenovelas actúan como una columna vertebral de la programación de la estación, ya que si éstas son exitosas, ayudan a mejorar los niveles de audiencia del resto de la oferta televisiva de la señal. Es por eso que las estaciones televisivas destinan grandes presupuestos en la producción de este tipo de programas.
La TV Globo de Brasil, tiene a su haber varios récords de exportación, con telenovelas tales como El color del pecado, India, una historia de amor, Terra Nostra y El Clon (las cuales rondan los 100 países de emisión). En los 90, la Globo vendía un promedio de 30 millones de dólares en telenovelas y la tendencia era a un aumento de 3% anual. Ya en el mercado interno, una novela puede recaudar hasta 200 millones de dólares por concepto de publicidad. Estos indicadores colocaron a la Globo como 3ra red en importancia del mundo, superando a majors norteamericanas (como NBC y Fox). Su lugar clásico fue el 4to, hasta años recientes en que su facturación ascendió considerablemente a pesar de las caídas de las audiencias (fenómeno generalizado con el género en todo el mundo).
Además las telenovelas de ser un producto de exportación, se venden los derechos de formato para su adaptación local en otros países del mundo, generando aún más ganancias.
Los países latinoamericanos que más exportan novelas al mundo son México, Brasil, Colombia, Venezuela y Argentina.
Según una agencia mexicana, la telenovela latina más vista del mudo es Marimar , protagonizada por Thalia Sodi y Eduardo Capetillo, dejando así en el segundo lugar a la telenovela "Yo soy Betty la fea"
La telenovela colombiana merece un capítulo a parte, pues se sumó a este selecto grupo recientemente, sobre todo, luego que se extendieron sus vínculos con Telemundo, la cual tiene la base financiera del capital norteamericano que les da mayor alcance internacional. Las productoras colombianas han logrado posicionar en el mundo cerca de 84 historias, todas con un rotundo éxito. La telenovela colombiana Yo soy Betty, la fea, uno de los éxitos televisivos más grandes de la historia de los dramatizados, ha sido exportada a numerosos países en donde igual alcanza ratings de audiencia muy altos, incluso en el 2010 entró al libro de los Guinness World Records como la telenovela más exitosa de la historia.
Entre sus muchas adaptaciones se encuentran: La fea más bella en México, Ne rodis krasivoy en Rusia, Lotte en los Países Bajos, Jassi Jaissi Koi Nahin en la India, Verliebt in Berlin en Alemania, Ugly Betty producida por Salma Hayek para la ABC de Estados Unidos y Yo soy Bea, la adaptación española.
Un medio de exportación e incluso de repetición de historias a nivel local es la adaptación de libretos o formatos, fenómeno muy común en México desde los años ochenta y que se ha extendido a otros países desde los años noventa hasta la actualidad. Quizá el ejemplo más famoso ha sido el de la telenovela colombiana Betty la fea, pero otras historias también han logrado un gran éxito a través de este medio. Algunas de estas historias han sido Simplemente María (1967), de origen argentino, producida luego en el Perú, Venezuela, México y Brasil, Raquel de 1973 que fue luego Los ricos también lloran y Maria Mercedes EN 1992 y Marimar en 1994 yMaría la del barrio en 1995 y Rosalinda y Marina –de Telemundo– en 2007, Montecristo (telenovela argentina que fue adaptada en México, Portugal –"Vingança"–, Colombia y Chile), Las Aguas Mansas (su más exitosa adaptación, Pasión de gavilanes y, fue vista en más de 80 países), Pedro el escamoso (que llegó a México como Yo amo a Juan Querendón), La usurpadora protagonizada por primera vez por Marina Baura en Venezuela en 1970 (que ha sido adaptada en México dos veces, la primera con El hogar que yo robé en 1981 y la segunda, La usurpadora, en 1998) y Señora Isabel (historia colombiana, que fue Mirada de mujer a finales de los noventa y Victoria en el 2008).