Etapas

El prólogo se podría definir como una presentación de los personajes y el fondo sobre el cual pretenden situarnos en la historia. Puede ser que nos hablen del pasado de los padres de los protagonistas y su interacción, lo cual define los conflictos con los que comienza la historia. Usualmente esto termina con el primer contacto entre los personajes principales, tanto el héroe y la heroína como los villanos.

Desarrollo de la relación

El héroe y la heroína se conocen, al principio pueden tener una relación difícil, ya sea por rivalidades, conflictos familiares, que andan en otras relaciones (usualmente con un villano(a) o alguien que morirá a manos del villano) o simplemente no han dado con la chispa, pero pronto se vuelven pareja. Mientras tanto empezamos a conocer mejor los motivos de los villanos y vemos cómo va maquinando una complicada cadena de acciones que busca hundir a sus enemigos; esta cadena de acciones puede ser decisiva para que una novela tenga éxito o no.

Etapa oscura

Mientras la relación de la pareja llega a un tope (se casan por el civil, consuman su relación o tienen la cita más dulce de su vida), el villano por fin logra que sus acciones afecten directamente a los personajes más importantes, a veces provocando que la relación de los héroes se caiga dramaticamente y los personajes se hundan en depresión, vicios o enfermedades. Por si fuera poco, la heroína puede quedar embarazada y tiene usualmente a su hijo en la soltería, lo cual provoca aún más escándalos. Si el villano tiene aún más éxito, el galán o la heroína pueden quedar inmiscuidos en un delito que no cometieron cayendo en la cárcel, a merced de quedar aíi para siempre.

Etapa Culminante, Cumbre o Decisiva

La Etapa Culminante, también llamada Etapa Cumbre o Decisiva, es el punto en donde una telenovela comienza a llegar a su punto más alto y comienza la desesperación en la trama. Esta puede tomar parte o todo de la Etapa Final. Usualmente los personajes comienzan a encontrar huecos que ayudan a debilitar el poder del villano, a encontrar evidencias que prueban que el amor nunca se ha perdido o que todo fue una maquinacion para provocar el desdén entre los protagonistas. Poco a poco caen personajes clave, tanto del lado de los buenos como del lado de los malos, lo cual empieza a mostrar cada vez mas a todos los personajes las fechorias del villano y poco a poco los heroes toman accion para remediarlo todo y ventilar a los demas lo peligroso que es el rival.

La Etapa Final

Es la etapa donde una telenovela se encuentra en momento de crisis. Esta etapa puede tomar una parte o la totalidad de los Capítulos Finales. Usualmente el villano, al verse completamente descubierto, decide emprender una arriesgada jugada que va a poner en peligro a varios personajes clave, principalmente los protagonistas, el objetivo es acabar con ellos y borrar toda evidencia de las cosas que le acusan. En estas etapas, nuevamente el amor es puesto a prueba, ya sea por el peligro que corre la heroína por las maquinaciones del villano o por una subita enfermedad que la pone en peligro de muerte, provocada por la angustia de los eventos.

Capítulos Finales

Son, como su nombre lo indica, los últimos capítulos de una telenovela que comprenden de 10-15 ó 20 Capítulos. Esta etapa en algunas ocasiones se divide en "Últimas semanas" (2), "últimos capítulos" (10) y puede tomar parte o todo de la Semana Final.

Semana Final

Es el conjunto de 6 ó 5 (a veces menos) capítulos que vienen antes de los 3 capítulos finales que son el Antepenúltimo Capítulo, el Penúltimo Capítulo y el Capítulo Final. En algunas telenovelas de Televisa, el Capitulo Final puede ser un especial de dos horas transmitido en horario estelar para mostrar por fin el desenlace de la trama, usualmente feliz. En el caso de las novelas infantiles o juveniles, el final pasa a un concierto en vivo de los protagonistas. En la mayor parte de las novelas todas las tramas deben quedar resueltas, tanto las de los personajes principales (los heroes se casan, los villanos finalmente caen en la cárcel, mueren, se vuelven locos o simplemente se alejan) como de los personajes secundarios (quienes usualmente encuentran la felicidad de una manera u otra al estar del lado de los protagonistas, o su trágico destino al tomar parte del lado equivocado).

De temática internacional

Son aquellas novelas que tienen una trama basada en la cultura, sociedad o política de otro país. Muchas de ellas tocan más de un tema en específico para darle más intensidad que la telenovela común. Algunas están basadas en obras literarias o gráficas, mientras que otras, son basadas en leyendas o noticias.

Katie Barberi, actriz
Rede Globo, la televisora más importante de Brasil, es considerada la cuna de este tipo de telenovelas, ya que cuenta con ocho producciones de este tipo: El sheik de Agadir de 1966 (Arabia), La sombra de Rebecca de 1967 (Japón), El clon de 2001 (Marruecos), Esperança de 2002 (Italia), América de 2005 (Estados Unidos), Negocio de China de 2008 (China), India, una historia de amor de 2009 (India) y próximamente Salve Jorge (Turquía).
México produjo la telenovela de temática internacional, El pecado de Oyuki de 1988 (Japón), realizada por la empresa Televisa y basada en la novela gráfica de Yolanda Vargas Dulche.
Por su parte, la cadena estadounidense Telemundo ha realizado remakes de telenovelas aplicando temáticas internacionales: El Clon (basada en la telenovela brasileña homónima) y Sin senos no hay paraíso, de temática social colombiana, remake de la serie televisiva de este país, Sin tetas no hay paraíso.
En 2012 la cadena mexicana Televisa lanza la novela Amor bravío, con temática ambientada en Chile.

Telenovela rosa

La telenovela rosa posee alto grado de romanticismo y dramatismo. El argumento básico de una telenovela rosa es una protagonista pobre que se enamora de un hombre rico y tiene que luchar para lograr casarse con él. Uno de los componentes básicos en el argumento de una telenovela rosa, es una villana que quiera arrebatarle el amor a la pobre protagonista. La mayoría de las veces a estas villanas las mueve la ambición por el dinero. La mexicana Lizbeth Salazar Rosado empezó su carrera a los 24 años cuando dirigió la novela Senyase; después, a los 30 años, renunció a ser directora y empezó a destacarse como escritora, pues fue ella quien publicó "Verboide", el famoso libro que hablaba de manera específica de la literatura y el arte escénico.
Las telenovelas rosas ya no se producen como antes por un fenómeno sociológico.[cita requerida] Las sociedades occidentales prefieren historias más realistas y con más sexo y menos romanticismo, sobre todo en Argentina. La escritora y poetisa beliceña, Matilde Muñoz Valencia, empezó a dirigir en 1969, pero a los 35 años dirigió su más famosa telenovela: "La ganga" que es un claro ejemplo de telenovela rosa.

Clasificaciones

Se pueden clasificar según el público al que van dirigido, la periodicidad con la que se emiten o el tema que tratan, entre otros parámetros.
Usualmente, las telenovelas tienen alto contenido melodramático, pero a partir de la segunda mitad de los 90 y sobre todo en los primero años del s. XXI, empezó a imperar una variedad, que iba desde la comedia hasta el thriller.
En Brasil, dicha variedad empezó a forjarse por los años 70, cuando los ejecutivos se dieron cuenta de que el público no quería sufrir y llorar, sino pasar un buen rato ante la pantalla. Así pues se creó la novela de las 6, más leve, la de las 7 más cómica, la de las 8 más general y clásica y la de las 10, con contenido alternativo o cultural.
Otra distinción se puede hacer entre las telenovelas con historias rosas y las de historias más realistas, siendo las primeras aquéllas en que la trama gira alrededor de personajes y situaciones claramente determinados, siendo entendible a cualquiera quién es bueno o malo; y refiriéndose las segundas a aquellas telenovelas que planean con mayor profundidad a sus personajes, teniendo todos ellos acciones aprobables y reprobables, con un grado de complejidad en la trama que se asemeja más a la vida real.

Impacto cultural

Las telenovelas gozan de gran popularidad en toda América Latina y en países como Portugal, España, Italia, Grecia, Europa del Este, Asia Central, el Cáucaso, Turquía, China, Filipinas, Indonesia, Israel y también los países de África, especialmente en la ex-colonia española de Guinea Ecuatorial donde se consumen las mexicanas.
De acuerdo con un reportaje de la Unesco, en Costa de Marfil muchas mezquitas adelantaron sus horarios de oraciones durante 1999 para permitir a los televidentes disfrutar de la telenovela Marimar, protagonizada por la mexicana Thalía. Dos años antes, la misma actriz fue recibida en Filipinas con honores reservados para jefes de estado. En una población al sur de Serbia, los televidentes solicitaron al gobierno venezolano que se retiraran los cargos contra Kassandra, el personaje de la novela del mismo nombre. Una copia de la carta fue enviada al entonces presidente Slobodan Milošević [2]. Kassandra tiene el premio de Mundial de Guinness por ser la telenovela vista en más países (128 países).
En Rusia, hubo planes de solicitar a las actrices mexicanas Verónica Castro y Victoria Ruffo actuar en comerciales para las elecciones de 1993. Estas dos actrices eran consideradas entonces las más populares de toda la historia de Rusia y recibieron honores de jefas de estado al visitar la nación en 1991 y 1994, respectivamente. En este país, la novela Los ricos también lloran atrajo a más de 100 millones de televidentes.
A partir de 1995, el lugar de las mexicanas, lo ocuparon las brasileñas que durante una década fueron los programas de mayor audiencias (descontando el noticiero Tiempo, del Canal 1). Mujeres de arena, La próxima Víctima, El rey del Ganado, Por amor, Terra Nostra y El Clon fueron de las más vistas, llegando, como en el caso de Terra Nostra a tener una participación en cuota superior al 50%.
El éxito de Mujeres de arena fue tal, que sus capítulos finales se retrasaron para hacerlos coincidir con el día de la elección del 96 y así evitar que el público se retirara a sus casas de campo, donde por lo general no tenían televisión. También se creó un concurso que sólo en la primera semana recibió 80 mil cartas. Un concurso semejante se creó cuando La próxima víctima, en que los lectores del periódico Antena debían adivinar al asesino múltiple que centraba la trama.
En China, la telenovela brasileña La esclava Isaura fue vista por más de 450 millones de televidentes [5]. Recientemente la actriz y cantante uruguaya Natalia Oreiro es admirada en Rusia e Israel, por las telenovelas que protagonizó en la década de los 90 y las de los últimos años. De hecho es más exitosa en los países de Europa del Este que en la propia Argentina.
En Angola el principal mercado de Luanda, se llama Roque Santeiro por el personaje de la telenovela homónima de 1985 y en Cuba, los restaurantes privados autorizados en la década del 90, tomaron su nombre 'paladar' de la empresa que tenía la protagonista de Vale todo, un hit en la isla y en países como Perú, Chile, Uruguay y Portugal.
Novelas como Niña Moza (86), Kassandra o Esmeralda paraban los combates en los conflictos bélicos de Nicaragua, Bosnia y Croacia.
En Colombia, hoy en día segundo mayor exportador de telenovelas en el mundo, los canales privados Caracol TV y RCN TV emiten telenovelas (nacionales y extranjeras) durante la mayor parte del día, lo cual ha conllevado a innumerables críticas hacia esos canales dentro del país, junto a los constantes cambios de horario ocasionados por la guerra por el rating. También han sido fuertemente cuestionados por las alianzas con los canales estadounidenses para la población latinoamericana Telemundo y Univisión.


Cristina Umaña, actriz colombiana
Además de Kassandra, en los años ochenta telenovelas venezolanas como La dama de rosa, Abigail, Cristal, Topacio, Ligia Elena, Las Amazonas, etc. causan gran impacto en Hispanoamérica y el mundo, convirtiendo desde ese momento y hasta la fecha a actores venezolanos en verdaderos ídolos en diversos países: Carlos Mata y Jeaneth Rodríguez en España; Catherine Fullop y Grecia Colmenares en Argentina, etc. RCTV y Venevision siempre han ido a la vanguardia renovando el género, apostando por la calidad, formando los mejores actores del país y marcando hitos con sus producciones.
Sin especificar países, las telenovelas causan gran impacto en la sociedad, más específicamente en los niños. Al ser programas que transmiten a todas horas, un niño puede presenciar situaciones o acciones que a lo largo del tiempo puede adoptar como propio, es decir, se deja influenciar por un medio de comunicación que no siempre es controlado por los padres.
Presumiblemente, las mejores telenovelas fueron creadas en epocas donde el gobierno influia sobre las televisoras para vender historias que envolvieran tanto al publico que fueran incapaces de distinguir la importancia entre los eventos de la obra ficticia y las situaciones de la vida diaria. Un ejemplo claro se dio en Africa, donde un apagon durante la transmision del final de una telenovela mexicana en Nigeria, causo el linchamiento de unos empleados de la electrica. En el 2000, en un ultimo esfuerzo para disuadir el voto, TV Azteca lanzo una telenovela llamada El Candidato, sobre un hombre que busca ganar las elecciones presidenciales. Aunque mostraba muchas de las trampas a los que los politicos pueden acudir, el personaje estaba basado en los candidatos priistas, incluso en un debate enfrento a un personaje similar a Vicente Fox, candidato favorito y ganador de las elecciones presidenciales que se dieron dos dias despues del final de la telenovela.

Impacto económico

Las telenovelas se pueden comparar mejor al cine hollywoodense más que a las soap operas por la importancia económica que tienen en países como México, Colombia, Venezuela, Ecuador, Chile, Perú, Argentina y Brasil por los grandes presupuestos destinados a su producción y por las secuelas realizadas (Amándote 2, Como Pedro por su casa, Chiquititas 1995-2006, Casi Ángeles, Rebelde, Rebelde Way, Ecomoda, Mirada de Mujer: El regreso, Salud, dinero y amor, Más allá del puente etc.).
Sólo en 1997, las ventas de Televisa por telenovelas fueron aproximadamente 100 millones de dólares y en 2008 las ventas sumaron 400 millones de dólares, sólo un poco menos que los ingresos de la British Broadcasting Corporation de la Gran Bretaña (BBC) y comparable a los 500 millones de dólares en ventas de las estadounidenses Warner Brothers, Paramount y Universal.
En muchos canales, las telenovelas actúan como una columna vertebral de la programación de la estación, ya que si éstas son exitosas, ayudan a mejorar los niveles de audiencia del resto de la oferta televisiva de la señal. Es por eso que las estaciones televisivas destinan grandes presupuestos en la producción de este tipo de programas.
La TV Globo de Brasil, tiene a su haber varios récords de exportación, con telenovelas tales como El color del pecado, India, una historia de amor, Terra Nostra y El Clon (las cuales rondan los 100 países de emisión). En los 90, la Globo vendía un promedio de 30 millones de dólares en telenovelas y la tendencia era a un aumento de 3% anual. Ya en el mercado interno, una novela puede recaudar hasta 200 millones de dólares por concepto de publicidad. Estos indicadores colocaron a la Globo como 3ra red en importancia del mundo, superando a majors norteamericanas (como NBC y Fox). Su lugar clásico fue el 4to, hasta años recientes en que su facturación ascendió considerablemente a pesar de las caídas de las audiencias (fenómeno generalizado con el género en todo el mundo).
Además las telenovelas de ser un producto de exportación, se venden los derechos de formato para su adaptación local en otros países del mundo, generando aún más ganancias.
Los países latinoamericanos que más exportan novelas al mundo son México, Brasil, Colombia, Venezuela y Argentina.
Según una agencia mexicana, la telenovela latina más vista del mudo es Marimar , protagonizada por Thalia Sodi y Eduardo Capetillo, dejando así en el segundo lugar a la telenovela "Yo soy Betty la fea"
La telenovela colombiana merece un capítulo a parte, pues se sumó a este selecto grupo recientemente, sobre todo, luego que se extendieron sus vínculos con Telemundo, la cual tiene la base financiera del capital norteamericano que les da mayor alcance internacional. Las productoras colombianas han logrado posicionar en el mundo cerca de 84 historias, todas con un rotundo éxito. La telenovela colombiana Yo soy Betty, la fea, uno de los éxitos televisivos más grandes de la historia de los dramatizados, ha sido exportada a numerosos países en donde igual alcanza ratings de audiencia muy altos, incluso en el 2010 entró al libro de los Guinness World Records como la telenovela más exitosa de la historia.
Entre sus muchas adaptaciones se encuentran: La fea más bella en México, Ne rodis krasivoy en Rusia, Lotte en los Países Bajos, Jassi Jaissi Koi Nahin en la India, Verliebt in Berlin en Alemania, Ugly Betty producida por Salma Hayek para la ABC de Estados Unidos y Yo soy Bea, la adaptación española.
Un medio de exportación e incluso de repetición de historias a nivel local es la adaptación de libretos o formatos, fenómeno muy común en México desde los años ochenta y que se ha extendido a otros países desde los años noventa hasta la actualidad. Quizá el ejemplo más famoso ha sido el de la telenovela colombiana Betty la fea, pero otras historias también han logrado un gran éxito a través de este medio. Algunas de estas historias han sido Simplemente María (1967), de origen argentino, producida luego en el Perú, Venezuela, México y Brasil, Raquel de 1973 que fue luego Los ricos también lloran y Maria Mercedes EN 1992 y Marimar en 1994 yMaría la del barrio en 1995 y Rosalinda y Marina –de Telemundo– en 2007, Montecristo (telenovela argentina que fue adaptada en México, Portugal –"Vingança"–, Colombia y Chile), Las Aguas Mansas (su más exitosa adaptación, Pasión de gavilanes y, fue vista en más de 80 países), Pedro el escamoso (que llegó a México como Yo amo a Juan Querendón), La usurpadora protagonizada por primera vez por Marina Baura en Venezuela en 1970 (que ha sido adaptada en México dos veces, la primera con El hogar que yo robé en 1981 y la segunda, La usurpadora, en 1998) y Señora Isabel (historia colombiana, que fue Mirada de mujer a finales de los noventa y Victoria en el 2008).

Modelos de producción

Como vimos, las telenovelas nacieron bajo el amparo y auspicio de las jaboneras, sin embargo, a partir de los años 60, se vuelve el principal negocio de varias televisoras que, gracias a ellas, lograron formar significativos capitales (tal es el caso de la Globoo Televisa, que son respectivamente el 3er grupo mediático del mundo y el mayor de habla hispana, casi exclusivamente gracias a la telenovela y su amplio mercado publicitario).
Raras veces, productoras independientes consiguieron afirmarse en el mercado del audiovisual seriado, ya que las grandes cadenas o redes copaban los espacios. Y aunque hoy en día los monopolios son menos evidentes, ni la Record de Brasil, ni TV Azteca en México, han sido capaces de destronar a sus principales rivales.
Uno de los factores de éxito en la producción de telenovelas es la constancia y la costumbre. Productoras inestables han demostrado también incapacidad para poder imponerse en los mercados internos y externos, ya que la continuidad es el factor básico de una industria exitosa del teleserial romántico latino.
Otro factor es la cantidad. Las grandes productoras generalmente tienen varias telenovelas al aire (4 en Brasil, 5 en México). Esto posibilita una variedad y aumentan el potencial de exportación.
En Brasil, la producción la asume la cadena, en México, existe un sistema de productores que en algo recuerda al norteamericano (en los EUA las grandes networks, debido a vetos estatales, estimulados por los grandes estudios de cine, sólo pueden producir noticias y por ello compran la mayoría de sus producciones a terceros que las realizan por encargo o por iniciativa propia para vendérsela a un emisor).
Así pues, mientras que en Brasil el estilo de la novela se asocia básicamente a su autor y al horario, en México, éste se define por el productor el cual, aunque tiene una marca personal, generalmente busca no diferenciarla demasiado de la anterior, para no haber grandes baches en la recepción y garantizar una sintonía constante.
Consecuentemente, mientras que en Brasil es el autor el que determina los rumbos de la historia y tiene la última palabra sobre la misma (exceptuando el obvio control institucional y estatal), en México, es el productor el que decide por qué camino ha de seguir. La diferencia de enfoque es sustancial, pues allá, con todas las presiones comerciales y de otro tipo, las series terminan siendo hasta cierto punto 'obra de autor', mientras que en México el autor es apenas un ejecutor eficiente de las disposiciones de un jefe (algo cada vez más en voga con la desaparición de las grandes 'plumas' de antaño, sobre todo los de la época de la radio cubana, cuyos guiones se vienen reproduciendo durante décadas).
Fue la guionista brasileña Janete Clair, la primera en transformarse en autora-estrella. Con ella, empezó a resaltar la autoría antes que la actuación (la cual no perdió importancia, pero dejó a un lado el modelo de 'figuras' que aún predomina en la mayoría de los países latinoamericanos, donde se escriben y realizan telenovelas a la medida de figuras como Verónica Castro, Grecia Colmenares, Andrea del Bocca o Thalía).
En Brasil, a pesar de su belleza y éxito, nadie hizo telenovelas para Maitê Proença, por sólo citar algún ejemplo, aunque sí hay reinas del folletín como Regina Duarte, Glória Menezes o Suzana Vieira, por sólo citar tres nombres que halan grandes masas de espectadores. También los galanes, que han sido otro elemento determinante para alcanzar la popularidad.
En Venezuela, Venevisión y RCTV lograron crean una industria respetable del culebrón, pero éste se ha visto afectado en los últimos años, no tanto por las presiones políticas, sino por el deterioro de sus argumentos que trataron de abandonar las clásicas historias de chica-pobre-quiere-chico-rico, pero no encontraron un sustituto a la altura, como sí sucedió en Colombia, donde tras largos años experimentando y haciendo novelas 'alternativas', han logrado crear un estilo propio que va desde las comedias con elementos de crítica social, hasta las narco-novelas en las que se exalta el aparente glamour del bajo mundo con el que irremediablemente se asocia el país por sus cárteles de la droga.
De un sistema de productoras (programadoras, como se llamaban), cuando se crearon los canales RCN Televisión y Caracol TV, pasaron a producir sus múltiples telenovelas (quizás el mayor número por cantidad). Productoras como R.T.I. y Tepuy, también producen. La inyección del capital norteamericano de Telemundo, ayudó mucho a este boom. Hoy en día, dichas telenovelas conservan pocos razgos característicos del país y oscilan entre un costumbrismo con sabor local, hasta una enajenación total de los valores nacionales.
En Argentina, a pesar de un comienzo propicio, de la mano de Goar Mestre (el mismo dueño de CMQ-TV que huyó de Cuba hacia el país sudamericano, donde trató de reproducir su próspero imperio mediático), la intervención estatal de los canales de TV en los años 70 impidió el florecimiento comercial de la misma. Aún así, por esa época hubo algunas novelas argentinas populares. Un despegue se dio en los 80, cuando Buenos Aires se estaba volviendo meca del género, sobre todo por sus lazos con la europa latina (Italia y España) con la que se co-produjeron varias historias clásicas con las actuales de la mexicana Verónica Castro y algunas actrices venezolanas.
La peculiaridad de estas novelas era que se hablaban en español neutro, sin el característico 'voseo' de la comunidad rioplatense. Incluso hoy el 'tuteo' es sinónimo de telenovela latina por allá. Omar Romay y Raúl Lecuona, fueron algunos de los productores más prolíficos, pero aún así la producción es irregular, si la comparamos con otros países del continente, donde se transmiten varias novelas al día por un mismo canal.
Popular en Europa e Israel, la novela argentina no encontró mucho mercado en América, sobre todo cuando pasó a ser hablaba con las peculiaridades fonéticas y gramaticales del Río de la Plata. Llegando incluso Telefé a tratar de doblar algunas de sus realizaciones más recientes. Es Telefé, justamente, la que más apostó en telenovelas clásicas, mientras que Artear, en co-producción con Polka, se decanta más por la 'tira', una telenovela con un sabor costumbrista y humorístico más acentuado.
En Perú, también hubo algunos atisbos de consolidar una industria, pero no cuajó a pesar de algunos éxitos significativos espaciados en el tiempo. A finales de los 90 y principios de los 2000 parecía que habría un despunte, pero no pasó de un boom que ahora no tiene gran expresión fuera de fronteras.
Ídem a Chile, donde las teleseries brasileñas causaron tanto impacto que se produjeron muchos remajes de las más populares. Remakes que lograron una buena acogida local. Igual a algunas historias propias (ej.: La Madrastra). Muchos achacan al acento la poca penetración en el mundo latinoamericano, sin embargo, la novela chilena, producida básicamente por la TVN o el Canal 13 (otrora canal de la Iglesia) no tiene casi exportación internacional.
En países como Cuba, donde surgió el género, la producción de telenovelas clásicas se ve interrumpida a principios de los años 60, con el triunfo de la Revolución, cuando se imponen otras concepciones ideo-estéticas al medio. Comienzan a exhibirse en el espacio Grandes Novelas, dramatizaciones de los clásicos de la Humanidad (como sucedió en la Venezuela de los 70, donde las novelas estelares debían tener - por decreto - contenido cultural o educativo).
Alternamente, se transmitía Horizontes, un espacio dedicado a las novelas sobre la clase obrera ('novelas por sindicatos', como jocosamente se han dado en llamar de un tiempo a esta parte).
La ausencia de estímulo comercial y la constantes oscilaciones en los modelos de producción (por falta de recursos e inconsistencia ideológica, o sea, poca claridad sobre el tipo de producto que se desea hacer), han llevado a la telenovela cubana de una cúspide innegable a finales de los años 50, a un abismo del cual trata de salirse con poca suerte.
Normalmente las telenovelas no se eligen con sus apelativos narrativos o cualidades comerciales, sino por sus contenido político-ideológico. Eso dificulta el tratamiento de un sinfín de temas, aún y cuando, se supone que las estén concibiendo - sobre todo en la última etapa - con el propósito de tratar la 'realidad'. Hoy en día la 'telenovela cubana' es una especie de híbrido de serie cotidiana, con elementos melodramáticos que, difícilmente, se ajuste al patrón que la propia Cuba generó en los 40 y 50.
En los 90, se meditó en produccir telenovelas para la comercialización exterior, pero las pocas que se han hecho dentro de un esquema reconocible, no cumplen con los parámetros de una industria cada vez más competitiva, por la emergencia sobre todo a partir del 2000 de países y productores que han querido sacarle provecho a este género que, a pesar del declive, aún sigue siendo el plato fuerte de las TVs latinas y de muchos países.